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El costo real de no hacer preventivo Por qué las horas mandan más que el calendario Rangos típicos para programar tu preventivo Checklist diario para evitar paros y riesgos Revisión semanal para mantener el equipo fino Servicio por horas: 250, 500 y 1000 horas Calendario ejemplo (1, 2 y 3 turnos) Cómo estimar tu costo por hora de uso Qué sube tu costo por hora y cómo controlarlo Errores comunes que te cuestan más de lo que crees CTA: Checklist y calendario listo para tu flotaMantenimiento Preventivo de Montacargas: Calendario por Horas, Checklist y Costos por Hora de Uso
El costo real de no hacer preventivo
Un montacargas no suele “fallar de golpe”. Primero avisa con señales pequeñas que parecen manejables: una fuga leve, un freno que se siente más largo, una cadena que suena, una llanta que ya no agarra igual. Cuando se ignoran, el equipo empieza a repetir fallas, a pedir refacciones más caras y a generar paros que llegan justo cuando más se necesita mover mercancía.
El preventivo no es un gasto bonito: es una forma de comprar continuidad. Cuando lo haces a tiempo, reduces correctivos, prolongas vida útil y evitas riesgos de seguridad que después se vuelven accidentes, auditorías internas o pérdidas por daño a producto.
Por qué las horas mandan más que el calendario
En montacargas, el dato que mejor predice desgaste no es “cada mes”, sino cuántas horas trabajó el equipo. Dos montacargas pueden tener el mismo mes en operación y uno haber trabajado 60 horas y el otro 240. Si a ambos les haces el mismo mantenimiento “por calendario”, uno va sobrado y el otro va tarde.
Por eso se usan las horas del horómetro como base para programar el mantenimiento. Como guía general: en combustión suele hablarse de servicios cada 250 a 300 horas; en eléctricos, revisiones alrededor de cada 500 horas, ajustando por uso y entorno.
Idea clave: si sabes cuántas horas trabaja tu equipo por semana, puedes anticipar el siguiente servicio sin sorpresas y sin “andar corriendo” cuando ya es correctivo.
Rangos típicos para programar tu preventivo
En operación real conviene manejar tres capas al mismo tiempo: inspección diaria del operador, revisión semanal y servicios por horas. La inspección diaria antes de usar el equipo no es opcional si te importa la seguridad.
En servicios por horas, muchas operaciones lo organizan así: servicio cada 250 horas en combustión y cada 500 horas en eléctricos, con inspecciones más profundas alrededor de las 1000 horas y en adelante, cuando el desgaste acumulado empieza a notarse.
Checklist diario para evitar paros y riesgos
La revisión diaria es la más barata y la que más evita sorpresas. Antes de arrancar, revisa que no haya fugas visibles, que las llantas estén completas y en buen estado, que frenos y dirección respondan bien, que claxon y luces funcionen, y que horquillas, cadenas y mástil se vean firmes y sin daños.
Fugas y manchas: piso, mangueras, uniones y cilindros. Una “fuga leve” se vuelve rutina… y luego paro.
Llantas: desgaste, cuarteaduras, presión (si aplica) y tracción. Llantas “flojas” = maniobras inseguras.
Frenos y dirección: respuesta pareja, sin juego excesivo ni jaloneos.
Seguridad: claxon, luces, alarma de reversa (si aplica) y cinturón.
Mástil y horquillas: daños visibles, cadenas con tensión pareja, ruidos anormales.
En eléctricos, suma batería, cables, conectores y que el indicador de descarga sea coherente. Este hábito toma minutos y evita que el equipo salga “medio fallando” y termine detenido a media operación.
Revisión semanal para mantener el equipo fino
La revisión semanal es el punto medio entre lo diario y el servicio formal. Aquí conviene revisar niveles y condición general, limpiar zonas críticas donde se acumula polvo, detectar mangueras resecas o abrazaderas flojas, y validar que no haya tornillería suelta en puntos de vibración.
Limpieza y revisión visual de hidráulico (mangueras/abrazaderas) y puntos de fuga.
Revisión de tornillería en zonas de vibración y protecciones.
Estado del mástil en movimientos repetidos: sube/baja/inclinación sin tirones.
En combustión: revisar condición del radiador (suciedad) y comportamiento de temperatura.
Si el equipo trabaja con polvo, humedad o cambios de temperatura, esta revisión semanal vale oro: detecta desgaste acelerado antes de que se convierta en correctivo.
Servicio por horas: 250, 500 y 1000 horas
El servicio por horas no es un “paquete fijo”; es un ritmo. En combustión, el rango 250–300 horas suele ser el punto de partida: engrasado, filtros, revisión de frenos y una inspección de seguridad completa. En eléctricos, una guía común es revisar alrededor de cada 500 horas, poniendo atención especial al sistema eléctrico, lubricación, partes móviles y batería.
Al subir de rango, el servicio se vuelve más profundo. Alrededor de 1000 horas normalmente tiene sentido intensificar inspecciones de hidráulico, desgaste de cadenas/rollers/componentes de mástil y pruebas más completas del sistema eléctrico en equipos eléctricos.
| Intervalo | Qué incluye | Notas |
|---|---|---|
| Diario (operador) | Fugas, llantas, frenos, dirección, claxon/luces, mástil/horquillas/cadenas (visual), batería (si aplica). | Es el filtro más barato para evitar incidentes y paros en turno. |
| Semanal | Revisión general, limpieza de zonas críticas, mangueras/abrazaderas, tornillería, comportamiento del mástil. | En polvo/humedad, sube valor (detecta desgaste acelerado). |
| Cada 250 h (combustión) | Engrase, revisión de frenos, filtros/consumibles según condición, inspección de seguridad, ajustes básicos. | Buen estándar base para operación normal. Ajusta si el entorno es rudo. |
| Cada 500 h (eléctrico) | Inspección eléctrica, cables/conectores, lubricación de partes móviles, revisión de batería y cargador. | “Camina” no significa “aguanta turno”: revisa batería con criterio. |
| Cada 1000 h (profundo) | Hidráulico más a detalle, desgaste de cadenas/rollers/mástil, pruebas y ajustes más completos. | Aquí se nota el historial: si llegaste tarde en preventivos, sube el correctivo. |
Calendario ejemplo (1, 2 y 3 turnos)
El mejor calendario es el que se ajusta a tus turnos. La idea es convertir horas en una fecha probable para no “dejarlo al aire”.
1 turno (8 h, 5 días): normalmente acumulas ~160–180 h/mes. Un servicio cada 250 h cae cada 6–7 semanas. Lo práctico es programar una ventana fija y no esperar “a que se cumpla el mes”.
2 turnos: puedes estar cerca de ~320–360 h/mes. El servicio de 250 h cae cada 3–4 semanas. Aquí conviene amarrar el calendario para que no se te junte con picos.
3 turnos / operación continua: 250 h puede llegar en ~10–14 días (según descansos/rotación). La clave es rotar equipos o escalonar servicios; si lo dejas “cuando se pueda”, se vuelve correctivo.
Cómo estimar tu costo por hora de uso
Para saber si tu mantenimiento está bajo control, mídelo en costo por hora. Fórmula simple: suma lo que gastas en preventivos, correctivos y consumibles, y divídelo entre las horas reales trabajadas en el mismo periodo.
Fórmula: Costo por hora = (Preventivo + Correctivo + Consumibles) / Horas trabajadas
Un ejemplo práctico: si un servicio cuesta $1,800, se realiza cada 200 horas y el equipo trabaja 1,500 horas al año, el costo estimado de ese mantenimiento se puede leer como una referencia de pesos por hora. El número exacto varía, pero el enfoque te ayuda: si tu costo por hora se dispara, no es mala suerte; es que llegaste tarde al preventivo, operas en condiciones más rudas o traes hábitos que aceleran desgaste.
Qué sube tu costo por hora y cómo controlarlo
Hay variables que elevan el costo aunque el equipo sea bueno: piso irregular, rampas y pendientes; polvo y humedad; golpes y mala maniobra; y aditamentos que cambian el centro de carga y exigen más al equipo.
Piso rudo = más desgaste (llantas, frenos, componentes).
Polvo/humedad = sellos y componentes sufren antes.
Golpes “menores” = horquillas/mástil castigados + llantas que se van antes.
Aditamentos = más carga efectiva sobre componentes (si no se opera con criterio).
Y si no hay disciplina para registrar servicios, se pierde el control: dejas de saber si falla por desgaste, entorno o mala práctica, y terminas cambiando piezas “por si acaso” en vez de por condición.
Errores comunes que te cuestan más de lo que crees
Saltarse lubricación: no se ve el primer día, pero acumula desgaste hasta que la reparación es grande.
Cambiar piezas por costumbre: a destiempo, sin revisar condición (y el problema real era fuga/ajuste).
No documentar: sin registro de horas, refacciones y fallas, operas a ciegas y el correctivo manda.
Checklist y calendario listo para tu flota
Si quieres, te compartimos un checklist en PDF y un calendario en hoja para que lo uses tal cual, y te ayudamos a adaptarlo a tu operación según energía, turnos y condiciones de piso.
Solo necesitamos tres datos: tipo de montacargas, horas aproximadas de uso por semana y si operas interior, exterior o mixto. Con eso te armamos un plan de mantenimiento preventivo por horas que se sienta práctico y que baje paros desde el primer mes.
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